El béisbol es un negocio y enero es el mejor mes para demostrar que los gerentes y dueños de equipos de la ​MLB no están dispuestos a regalar ni un centavo; y en el que los jugadores luchan por hacer valer su talento basado en números. 


El proceso de ​arbitraje salarial es un periodo mediante el cual los jugadores y equipos dirimen sueldos. 


Si el jugador y el club no pueden ponerse de acuerdo sobre una cifra del contrato antes de la fecha límite de mediados de enero, el siguiente paso es una audiencia en febrero, donde un panel de árbitros escucha a ambos lados y selecciona el contrato deseado del jugador (más dinero), el contrato ofrecido por el​ equipo (menos dinero) o uno intermedio. 

En el mundo del arbitraje, el factor más importante son los jugadores comparables. Con esa premisa los expertos en leyes de ambas partes (equipo y jugador) se basarán en cualquier estrategia para demostrar sus argumentos y las razones por las cuales se establecen un precio para afrontar la temporada. 

Claro que en ocasiones, sus pugnas legales pueden causar rupturas muy marcadas, pero en la mayoría de las veces eso no debe tomarse como una señal que un equipo no respeta a un jugador, ya que todos las organizaciones pasan por dicho proceso de negociación con jugadores elegibles para el arbitraje.